Fronteras Al Límite.
No es un secreto que el problema
fronterizo afecta a millones de personas en todo el mundo, siendo uno de los
casos más sonados en la última década, el problema fronterizo
Colombo-venezolano. Presentando no solo problemas entre ambos gobiernos por
varios años, el conflicto fronterizo ha incrementado con el notable aumento de
contrabando de productos venezolanos tales como: Alimentos y productos de
primera clase de origen Venezolano a Colombia y el tráfico de miles de litros
de gasolina Venezolana a los pueblos colombianos con fin de lucrarse a sí
mismos.
Violencia, es lo único que se
vive en los cientos de kilómetros que separan a ambas naciones
latinoamericanas. Siendo las fuerzas armadas venezolanas quienes presentan un
mayor índice de violencia y corrupción en las zonas fronterizas, propinando
golpizas a emigrantes colombianos que ante la falta de oportunidades han
decidido dejar su país natal en busca de un mejor futuro para sus necesitadas y
agotadas familias, además, se les ha impedido el regreso al suelo venezolano,
dejando allí, en aquellas tierras, sus vidas, sus familias y sus esperanzas de
salir adelante.
¿Pero que están dispuestos a
hacer los gobiernos para sanar las heridas fronterizas? Es una pregunta que
muchos a lo largo de los años nos hemos planteado,
sin respuesta alguna, continuamos viendo los países del exterior como una única
forma de salir adelante, puesto que en territorio colombiano, el desempleo
abunda, la violencia y la inseguridad reinan en nuestro país logrando que hasta
el más digno trabajo y el cansancio en nuestras frentes sean cruelmente robadas
no solo por los gobiernos corruptos que manejan nuestro territorio, sino por
aquellos hombres ansiosos y avariciosos que trabajan
robando a quienes les dan su vida con tal de llenarles los bolsillos de dinero.
Pero estos no han sido los peores
momentos para ambos países, durante años se han experimentado gran diversidad
de violaciones a los derechos humanos en ambos territorios, pero es aquella
dictadura Venezolana la que impide a dicho territorio salir de las cenizas en
las que se encuentra y volver a florecer como una gran nación. La escases de
alimentos y productos necesarios para las familias, los altos precios y las cientos
de condiciones implementadas por el actual presidente Venezolano; Nicolás Maduro. Para poder acudir a uno
de los tantos mercados venezolanos, dejando solo aquellos productos de menor
interés y los de mayor interés, tales como el jabón que aunque se pueden
encontrar en los mercados, las largas y cansinas filas sacan a más de un
ciudadano de sus casillas.
Pero los problemas no están solo
en Venezuela; Colombia ha experimentado gran variedad de problemas en sus
mercados en todo el país. Alzas de precios, escases de algunos alimentos tales
como la azúcar y algunos granos, llevan a muchos colombianos – principalmente
quienes viven cerca de las fronteras – a comercializar productos de contrabando
de nacionalidad Venezolana.
Pero allí, detrás de la corrupción de ambos
gobiernos está el problema más grave: la violación de derechos humanos, no solo
a colombianos sino también a venezolanos.
Siendo uno de los casos más
graves, la deportación de Colombianos emigrantes a su tierra natal,
despojándolos de sus pertenecías, desalojándolos de las pequeñas y humildes
viviendas que con tanto esfuerzo habían logrado conseguir en territorio
extranjero. Pero todo esto tiene un punto crucial, y es la ley impuesta por el
mandatario venezolano.
Expulsando a los colombianos que
allí Vivían como si fuesen la peor de las escorias, golpeándolos y
arrebatándoles los pocos enseres que habían logrado conservar de sus viviendas
con la única excusa de que dichos enseres y/o alimentos serían usados con el
único fin de ser contrabandeados en las fronteras.
El gran impedimento del
asesoramiento por parte del gobierno venezolano para que los colombianos que
allí Vivían tuvieran un abogado, la brutalidad con que fueron expulsados
dejando incluso a sus seres queridos “al
otro lado del charco” también se ha impedido que la Cónsul en Venezuela
pueda visitar barrios donde se presentan dichas violaciones a los derechos de
los ciudadanos colombianos.
Negando también, el contacto del
gobierno colombiano a las personas capturadas y sindicadas de paramilitarismo
en Venezuela.
Dejando también a más del 70% de
los deportados en albergues dispuestos por el gobierno Colombiano, mientras que
algunos de los familiares de los deportados se han desplazado del territorio
venezolano al colombiano, la crisis humanitaria ha estado en un notable
incremento.
Lo cierto es que no solo la
violación de estos derechos humanos en un conflicto que puede están tan próximo
como tan lejano de solucionarse mientras el gobierno venezolano este reinado
por una red de corrupción que solo busca el lucro a sí mismos, negando los
derechos de miles de colombianos que ya fueron y los que están por ser
expulsados de su territorio.
También es de conocer que no solo
el cierre de las fronteras y el maltrato por parte de la guardia nacional
venezolana – que si les das dinero te dejan pasar el contrabando- han marcado a
los colombianos. La censura ha sido otro de los derechos violados, impidiendo
que la prensa pueda siquiera reportar lo que sucede allí, en el interior de la
corrupción dejando que nuevamente, la avaricia, el odio y el remordimiento que
han marcado a dos naciones a lo largo de los años predominen en la historia
universal.



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