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jueves, 29 de octubre de 2015

Fronteras Al Limite

Fronteras Al Límite.

No es un secreto que el problema fronterizo afecta a millones de personas en todo el mundo, siendo uno de los casos más sonados en la última década, el problema fronterizo Colombo-venezolano. Presentando no solo problemas entre ambos gobiernos por varios años, el conflicto fronterizo ha incrementado con el notable aumento de contrabando de productos venezolanos tales como: Alimentos y productos de primera clase de origen Venezolano a Colombia y el tráfico de miles de litros de gasolina Venezolana a los pueblos colombianos con fin de lucrarse a sí mismos.
Violencia, es lo único que se vive en los cientos de kilómetros que separan a ambas naciones latinoamericanas. Siendo las fuerzas armadas venezolanas quienes presentan un mayor índice de violencia y corrupción en las zonas fronterizas, propinando golpizas a emigrantes colombianos que ante la falta de oportunidades han decidido dejar su país natal en busca de un mejor futuro para sus necesitadas y agotadas familias, además, se les ha impedido el regreso al suelo venezolano, dejando allí, en aquellas tierras, sus vidas, sus familias y sus esperanzas de salir adelante.

¿Pero que están dispuestos a hacer los gobiernos para sanar las heridas fronterizas? Es una pregunta que muchos  a lo largo de los años nos hemos planteado, sin respuesta alguna, continuamos viendo los países del exterior como una única forma de salir adelante, puesto que en territorio colombiano, el desempleo abunda, la violencia y la inseguridad reinan en nuestro país logrando que hasta el más digno trabajo y el cansancio en nuestras frentes sean cruelmente robadas no solo por los gobiernos corruptos que manejan nuestro territorio, sino por aquellos hombres ansiosos y avariciosos que trabajan robando a quienes les dan su vida con tal de llenarles los bolsillos de dinero.

Pero estos no han sido los peores momentos para ambos países, durante años se han experimentado gran diversidad de violaciones a los derechos humanos en ambos territorios, pero es aquella dictadura Venezolana la que impide a dicho territorio salir de las cenizas en las que se encuentra y volver a florecer como una gran nación. La escases de alimentos y productos necesarios para las familias, los altos precios y las cientos de condiciones implementadas por el actual presidente Venezolano; Nicolás Maduro. Para poder acudir a uno de los tantos mercados venezolanos, dejando solo aquellos productos de menor interés y los de mayor interés, tales como el jabón que aunque se pueden encontrar en los mercados, las largas y cansinas filas sacan a más de un ciudadano de sus casillas.
Pero los problemas no están solo en Venezuela; Colombia ha experimentado gran variedad de problemas en sus mercados en todo el país. Alzas de precios, escases de algunos alimentos tales como la azúcar y algunos granos, llevan a muchos colombianos – principalmente quienes viven cerca de las fronteras – a comercializar productos de contrabando de nacionalidad Venezolana.

 Pero allí, detrás de la corrupción de ambos gobiernos está el problema más grave: la violación de derechos humanos, no solo a colombianos sino también a venezolanos.
Siendo uno de los casos más graves, la deportación de Colombianos emigrantes a su tierra natal, despojándolos de sus pertenecías, desalojándolos de las pequeñas y humildes viviendas que con tanto esfuerzo habían logrado conseguir en territorio extranjero. Pero todo esto tiene un punto crucial, y es la ley impuesta por el mandatario venezolano.
Expulsando a los colombianos que allí Vivían como si fuesen la peor de las escorias, golpeándolos y arrebatándoles los pocos enseres que habían logrado conservar de sus viviendas con la única excusa de que dichos enseres y/o alimentos serían usados con el único fin de ser contrabandeados en las fronteras.

El gran impedimento del asesoramiento por parte del gobierno venezolano para que los colombianos que allí Vivían tuvieran un abogado, la brutalidad con que fueron expulsados dejando incluso a sus seres queridos “al otro lado del charco” también se ha impedido que la Cónsul en Venezuela pueda visitar barrios donde se presentan dichas violaciones a los derechos de los ciudadanos colombianos.
Negando también, el contacto del gobierno colombiano a las personas capturadas y sindicadas de paramilitarismo en Venezuela.

Dejando también a más del 70% de los deportados en albergues dispuestos por el gobierno Colombiano, mientras que algunos de los familiares de los deportados se han desplazado del territorio venezolano al colombiano, la crisis humanitaria ha estado en un notable incremento.
Lo cierto es que no solo la violación de estos derechos humanos en un conflicto que puede están tan próximo como tan lejano de solucionarse mientras el gobierno venezolano este reinado por una red de corrupción que solo busca el lucro a sí mismos, negando los derechos de miles de colombianos que ya fueron y los que están por ser expulsados de su territorio.




También es de conocer que no solo el cierre de las fronteras y el maltrato por parte de la guardia nacional venezolana – que si les das dinero te dejan pasar el contrabando- han marcado a los colombianos. La censura ha sido otro de los derechos violados, impidiendo que la prensa pueda siquiera reportar lo que sucede allí, en el interior de la corrupción dejando que nuevamente, la avaricia, el odio y el remordimiento que han marcado a dos naciones a lo largo de los años predominen en la historia universal.

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